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Más de ocho años llevamos con el estándar USB 2.0 entre nosotros, un tiempo que ha permitido desarrollar una gran cantidad de productos que utilizan este puerto para conectarse al ordenador, ya sea para transmitir información o, simplemente, para recibir alimentación de este.
Durante todo este tiempo, se ha convertido en la clavija estándar de la industria para conectar cualquier dispositivo a un ordenador: discos duros, cámaras digitales, teléfonos móviles, reproductores multimedia, etc. Ahora le llega el relevo, USB 3.0, con una velocidad de transferencia de datos más adecuada a los volúmenes de información que se manejan en la actualidad.
Esta especificación pretende solucionar las limitaciones con las que se encuentra actualmente la 2.0, de forma que se ha aumentado la velocidad de transferencia y la cantidad de energía que puede trasmitir. El puerto USB 2.0 tiene capacidad para transmitir paquetes de información a una velocidad de 480 Megabits por segundo (Mbps), mientras que la nueva versión USB 3.0, apodada “superspeed”, alcanzará 4.800 Mbps, es decir, diez veces más velocidad de transferencia que su antecesor.